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jueves, 02 marzo 2006
¿HOMICIDIO DE EMBRIONES?
Por Fernando Pascual Aguirre de Cárcer
Algunos piensan que el embrión no es un ser humano digno de respeto. Por lo mismo, eliminar embriones nunca podría ser considerado como un “homicidio”.
Afirmar lo anterior es posible si se establece una clara distinción entre distintos tipos de seres humanos. Unos serían “simples embriones”, pequeños y manipulables con facilidad y sin ninguna responsabilidad ética ni jurídica. Otros serían fetos, con un tamaño mayor y eliminables de modo más difícil, a través de operaciones complejas (no carentes de peligros para las madres) y, en algunos casos, bajo ciertas responsabilidades éticas y jurídicas. Otros serían niños recién nacidos, etc.
Pero si pensamos así dejamos de lado los progresos de la biología durante los últimos 200 años, los cuales han mostrado que el proceso de la vida humana inicia con la fecundación y avanza a través de distintas etapas en las que no se producen “cambios sustanciales”, sino nuevas situaciones vitales con más posibilidades hasta una cierta edad, y con menos cuando inician procesos degenerativos.
Es cierto que, en el mundo medieval, se creía o pensaba que el embrión no tenía alma plenamente humana, no era hombre en sentido pleno. Pero eso era debido a que la embriología antigua dependía en mucho de Aristóteles, para quien se daban cambios sustanciales en las distintas etapas de desarrollo intrauterino.
En cambio, defender en la actualidad que el embrión es un ser humano “inferior” y que no merece protección alguna es volver a mentalidades del pasado basadas en prejuicios de tipo ideológico o según intereses más o menos reprobables, contra los datos de la moderna biología. Aunque algunos científicos, deseosos de emplear embriones en sus experimentos, nos digan lo contrario.
Por lo mismo, cualquier “uso” (mejor sería decir, cualquier “abuso”) de embriones que implique daño en sus vidas necesita ser calificado con la palabra adecuada para estos casos: “homicidio”. Porque al destruir un embrión destruimos una vida humana.
La justicia nos dice que “todos” tenemos los mismos derechos. Nuestra Constitución, que no “crea” derechos sino que debe reconocer aquellos derechos que preceden a las leyes, lo confirma claramente: “todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral” (artículo 15). Todos, sin distinciones de tamaño. Aunque parezcan tan pequeños como un embrión que es (lo saben muy bien las madres) un hijo precisamente porque es ya un ser humano.
16:10 Anotado en FERNANDO PASCUAL AGUIRRE DE CÁRCER | Permalink | Comentarios (0) | Email esto | Tags: encristiano








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