jueves, 15 septiembre 2005

JOVEN, AUNQUE SOBRADAMENTE... CONFUSO

Por Javier Sánchez

 

 

Y es que ser joven en la época que nos ha tocado vivir no resulta nada fácil. La juventud es una época en la biografía de todo hombre, que se podría asemejar - válgame la expresión- a cobaya en caja de Skinner; y me explico para que nadie se sienta aludido y mucho menos herido, que es lo que menos busco.

 

Los jóvenes de todas las épocas han sido los más flexibles para poder asumir, acoger y dar la bienvenida con suma gratitud y alegría a todo lo nuevo que podía aparecer en la lontananza de la realidad, muchas veces sin preguntarse si aquello que se pensaba o por lo que se luchaba y uno mismo se hacía abanderado, era verdad. Es más, preguntarse por la verdad del momento en el que se vivía era una pregunta que estaba a años luz; simplemente esto “mola” y punto.

 

Esto ha pasado en toda la historia y a todos los hombres de este barrio que se llama Tierra. ¿No es el momento de la juventud donde enarbolamos la bandera del ideal en su más pura esencia? ¿dónde uno es capaz de soñar una futura vida intensa, con toda la profundidad que encierra esta palabra? ¿dónde el amor es quizá lo único que le hace al “chaval” seguir para adelante porque el resto de su vida ni él mismo lo entiende?. ¡Que época más bonita!, ¿no están de acuerdo?

 

Esta realidad de sentimientos y razón confundidos por la preocupación y el interés por otros mil aspectos, hay que verificarla en el joven actual. ¿La propuesta que nos ofrece la realidad se corresponde con la vida interior a la que yo –joven de hoy- me enfrento cada mañana?

 

Quien responda si a esta pregunta, le consideraré una persona valiente, porque habrá desechado muchas cosas en su vida que, a ojos de los demás, son de mucha importancia. Quizá habrá descubierto que el dinero, la fama, el éxito profesional o sentimental, una vida aburguesada en la que el bienestar es el criterio predominante, aunque puede llegar a ser considerable, ni mucho menos es el timón de su vida. Quién responda no, lo más probable es que forme parte de un gran grupo de jóvenes que al no encontrar sentido en su vida, simplemente ni se plantean pensar, porque esto –el pensar- supone el enmarañarse más en un estado de confusión del que no saben como salir.

 

Sólo te propongo una cosa: comienza un camino, simplemente consiste en ser sincero contigo mismo, comprueba si lo que te ofrecen y eliges como forma de vida, corresponde con lo que exige tu corazón, en el fondo, con tus ansias de abarcar la totalidad. Sólo así podrás ser verdaderamente joven, libre y feliz.

 

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