miércoles, 01 marzo 2006

OTRA ITV

Por Jorge González Guadalix

Acabo de pasar la ITV al coche. Ya la segunda. Al principio, cuando salió esta obligación, nos resistimos, como siempre. Pero al final hemos acabado hasta encontrando un sentido. Sí. Es una barbaridad andar por ahí con el coche de cualquier manera, por los demás y por uno mismo. Por tanto, bienvenida la ITV que además me ha traído la buena nueva de que todo está a las mil maravillas.
Empezamos por la máquina. Pero seguimos por el cuerpo. Yo creo que cada uno de nosotros sabe lo que es hacerse una pequeña revisión de vez en cuando. Al menos, el colesterol, el azúcar y esas cosas. Y si es posible, un buen chequeo, que nunca se sabe qué puede andar acechando por ahí dentro. Yo también lo hago. ¿Y quién no? Así que voy por la carretera tan feliz: con el coche apto para circular y los niveles de colesterol y triglicéridos sin apartarse mucho de lo que se considera lo normal.
Pero curiosamente, no nos preocupamos de otras ITVs más serias y necesarias. A ver si me explico. ¿De qué le sirve a uno estar como una rosa en lo físico, y conducir un vehículo oficialmente en buen estado, arreglar su casa (¿saben que también existen ITV de edificios?) si luego, por dentro, es la persona más complicada del universo? Yo creo que no habría que dejar circular por la calle a nadie que no lleve también su ITV interior al día. No sé muy bien qué puntos debía revisar ese examen, pero se me ocurren algunos: el grado de educación cívica, serenidad y mesura en las relaciones con los demás, hábitos de sinceridad, honradez económica, capacidad de aguantar y perdonar, respeto a la naturaleza… Porque claro, de nada me sirve estar sano, vivir en una casa confortable y conducir un automóvil perfecto, si después soy un energúmeno, un perfecto egoísta, un maleducado, un violento, un defraudador de hacienda, un intolerante o tal vez el peor de los xenófobos.
Evidentemente, esto no se va a poner por ley. Pero sí puede ser una pequeña recomendación para ciudadanos de a pie: al menos, una vez al año, ITV de corazón al canto. Otro problema es dónde y cómo pasarla. Para el católico, con una buena confesión. Para creyentes de otras religiones, se me ocurre un diálogo franco con alguno de sus líderes espirituales. Para no creyentes podría valer una sincera revisión de vida quizás contrastada con alguien de confianza y criterio. Pero a todos nos vendría bien.
Empieza la cuaresma. Y yo, para dar ejemplo, hoy mismo, voy a pasar mi ITV.

16:00 Anotado en JORGE GONZÁLEZ GUADALIX | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email

domingo, 12 febrero 2006

EL NIÑO QUE SE LLEVÓ DOS

Por Jorge González Guadalix
Acabo de estar con “mis niños” charlando una vez más sobre Manos Unidas – Campaña contra el hambre. Tras unas primeras palabras les he invitado a ver un video cortito. Y mientras, les he contado y recontado varias veces. Exactamente, treinta y siete niños “como treinta y siete soles”. Pacientemente he cogido la propaganda –pegatinas, globos, calendarios-, treinta y siete unidades de cada. Y mientras casi hablaban al tiempo comentando el documental les he pedido que se fueran pasando esas cosillas.
La verdad es que me lo temía: “Jorge, que faltan”. “¿Cómo que faltan?” “Sí, una de cada. Nos has dado de menos”.
Me ha venido bien. Nada hay mejor que un buen ejemplo. Y he tenido que decir en voz alta algo triste: “Había para todos. Pero alguno ha cogido dos”.
Y esto me ha servido para hablar a los niños de muchas cosas. Por ejemplo, de justicia y de sinceridad. Porque claro, si no hay para todos, es porque alguno se lleva más de lo que le corresponde en justicia. Y a partir de ahí pues se hacen reflexiones sobre lo que se quiera. De la necesidad de compartir con los países pobres, de las veces que cogemos lo que no es nuestro, de cómo destrozamos lo de todos.
Pero son cosas que nos valen también a los mayores. Nos espanta la situación de hambre en el mundo, y al mismo tiempo somos los primeros que nos apuntamos al pequeño fraude en cuanto nos dan pie para hacerlo. ¿De verdad que declaramos ante hacienda absolutamente todos nuestros ingresos? Y no me digan que nos resistimos ante una factura sin IVA, y que usted, jubilado, no aprovecha para sacar gratis alguna receta para los hijos, y que tú te bajas de internet toda la música y ya no has vuelto a pagar por un CD. Y que sabes que te cobraron de menos en el súper y has pensado que bastante roban. No negaremos que además esto nos parece bien y lógico.  
Al final, repetimos la historia del niño. Nos quedamos con la pegatina, y otra que vino “por añadidura”.
Al acabar la charla ha venido Marcos. Los ojitos rojos, aguantándose las lágrimas. Me ha puesto sobre la mesa todo lo que había cogido. Le he devuelto lo suyo: una de cada. Pero me ha dicho que no, que no se lo merece.
No he querido insistir. Le he dado un abrazo, hemos quedado como amigos y se ha lavado la cara. No necesita más. Pero hoy ha aprendido una buena lección. Que si se lleva dos, otro se queda sin nada.

22:14 Anotado en JORGE GONZÁLEZ GUADALIX | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email

lunes, 06 febrero 2006

PESCAR CON OTRA RED

Por Jorge González Guadalix

Qué listos. Siempre con la misma cantinela: “Lo que tiene que hacer es ir a por la gente que no viene a la iglesia”. Claro. Como si fuera tan fácil. Y eso, ¿cómo se hace?

Porque evidentemente no me estarán pidiendo que ahora, con los cincuenta cumplidos, me dedique a irme por los bares, las salas de fiestas, los conciertos de rock o qué sé yo, para encontrarme con la oveja perdida. Sinceramente no me veo por “boites” y “cabaretes”, con un candil en la mano, al encuentro de aquellos que han decidido que pasan de la fe en Jesús. Como mínimo, para eso, me sobrar veinte años y veinte kilos.

Hasta que un día, dando vueltas al asunto, me di cuenta de que la gente se ha buscado otros lugares de encuentro totalmente nuevos. Y comodísimos. No hace falta coger el coche, ni arreglarse, ni quedar, ni nada parecido. A cualquier hora están abiertos. A nadie se discrimina, todos valen, sin límite de edad, sexo, o condición social. Y están siempre hasta arriba. Son los nuevos espacios creados gracias a la red tejida por las nuevas comunicaciones. Basta llegar a casa, encender el ordenador y entrar en cualquier de los múltiples foros o chats que actualmente funcionan. Por cierto, miles y miles.

Y desde hace algún tiempo, normalmente en la noche, dejo la tranquilidad de la butaca y el run-run de la televisión y me pongo a pescar. Sí. Lo he escrito bien. A pescar.

El chat es como un mar medio salvaje. En cualquiera de los llamados “salones” o “canales” pueden encontrarse a la vez cientos de personas que intercambian charlas de lo más absurdo generalmente. Yo también suelo empezar diciendo las bobadas de todos. Saben que soy cura, aunque los hay que no terminan de creérselo. A eso le llamo yo echar la caña.

Y de repente, zás. El primero. En el ordenador se me abre una ventanita. Eso significa que alguien quiere charlar en privado. Ya picó uno.

Hay días que, como en cualquier pesca, se acaba casi con la cesta vacía. Y otros… Otros en los que como en la pesca milagrosa, casi se rompe la red. Pero pican, ya lo creo que pican. Picó Almudena, que se dirigió a mí quejándose de Dios y que acabó haciéndose más de trescientos kilómetros para que hace unos meses bendijera yo su matrimonio. Y Ángel, que después de hablar y hablar apareció un día en mi casa  para confesarse y terminó llorando a mi lado. Y muchos más que podría ir recordando.

Sí. Desde hace tiempo, casi cada noche, salgo de pesca.

Y pican… ¡Ya lo creo que pican!

00:00 Anotado en JORGE GONZÁLEZ GUADALIX | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email

domingo, 05 febrero 2006

La supuesta paciencia de Job

Por Jorge González Guadalix

 

¿De donde has sacado que Job es el hombre de la paciencia? Anda… admite que te he pillado. Vete a por la Biblia, sí hombre, que andará por ahí, y, por favor, léete los tres primeros capítulos. Luego, eso sí, hablamos de la paciencia de Job.

 El libro de Job no es, en absoluto, un canto a la paciencia y la resignación. La Biblia no la es ni quiere serlo. Lo que sí plantea el libro es el sentido de la vida.

 A ver. ¿Pensamos en la de cada uno, en la vida que llamamos “corriente”?

Pues más o menos es esto: tres o cuatro años de no enterarte de nada; doce, quince, veinte años de colegio y universidad; treinta de hipoteca y trabajo de animal para sacar adelante la hipoteca y la familia. Y en cuanto te descuidas te jubilan (paso a los jóvenes) y te llevan a Benidorm a bailar con los otros jubilatas del INSERSO.

Para que esa vida no sea absurda, necesita introducir en esencia palabras que para un servidor son clave: gratuidad y generosidad, espíritu de sacrificio.

 Lo primero, colocar elementos de gratuidad. Empezar a darse. En la parroquia, en la asociación de vecinos, en esa ONG que siempre me llamó la atención. Implicarse en lo que es la tarea de todos. Y sin límites, generosamente. Sabiendo que Dios recompensa.

Y espíritu de sacrificio. Mira que somos los reyes de la butaca. Todo nos molesta. Y para hacer cosas grandes hay que esforzarse. Para sacar una carrera, para ser un buen trabajador, para atender las cosas como se merecen. Pero felices de los que han descubierto la alegría de regalarse. Porque con su vida están generando VIDA.

¿Pacientes? Para soportar las contrariedades de la vida, siempre. Para aguantar las injusticias, no. Para eso impacientes. Para eso siempre dispuestos a luchar.

00:00 Anotado en JORGE GONZÁLEZ GUADALIX | Permalink | Comentarios (0) | Enviar a Email